EL XOLOITZCUINTLE Y
LOS CRIADORES DE LA RAZA MEXICANA
Mario Cortes Blancas & Ana Ma. Rivera
Criadores de la raza Xoloitzcuintle desde 1985
Fotos: Mario Cortes Blancas / Teotihuacán Xoloitzcuintlis

TODAS LAS RAZAS DE PERROS HAN FORJADO SU PROPIA HISTORIA, BASADAS EN SU ORIGEN, SU DESARROLLO, SU CRIANZA, SU FUNCIÓN ZOOTÉCNICA, SU PAÍS Y, SOBRE TODO, SUS CRIADORES. LAS RAZAS MEXICANAS NO SON LA EXCEPCIÓN, POR LO QUE AHORA RECORDAREMOS A LOS CRIADORES –OBVIAMENTE MEXICANOS- QUE HAN FRAGUADO LA SEMBLANZA DEL XOLOITZCUINTLE.

La gran mayoría de la gente obtiene sus referencias sobre el Xoloitzcuintle en los libros de texto de las escuelas de educación básica y casi siempre –para quienes viven en el Distrito Federal y estados circunvecinos-, su primer contacto visual es el zoológico de Chapultepec; en algunos surge la inquietud y se documentan más, pero en otros no ocurre lo mismo, como es natural en muchos temas de la vida. Entre los que tienen la inquietud, hay un subgrupo en el que emerge el apasionamiento; tal es el caso de las personas que citaremos líneas adelante.

La remembranza está elaborada en el orden cronológico en el que algunas ya partieron al Mictlán y posteriormente las que sobreviven. Muchas han sido las personas que han participado en la historia del Xoloitzcuintle, principalmente proporcionándole difusión, ya sea de una o de otra manera. Y todos ellos o sus obras han sido de vital importancia para el desarrollo de la raza.

Comenzaremos con la Condesa Lascelles de Premio Real a quien los que la conocimos y convivimos con ella llamábamos de cariño “Lascie”. Aunque ella era nacida en Canadá, siendo muy joven llegó a México y rápidamente se enamoró del mismo y de su cultura; era además amante de los perros, pues fue criadora de Poodle y Yorkshire Terrier; muy pronto se vio involucrada en la organización de la naciente Asociación Canófila Mexicana -la actual Federación Canófila Mexicana A.C.- al lado de personas como el ingeniero Robin Hernández, la señora Thelma Von Thaden y el médico veterinario zootecnista José Luis Payró Dueñas.

Sin embargo, el suceso que marcaría su vida y en el cual también participaron Katherine Walch y el entonces embajador británico en México, Norman P. Wright, fue cuando viajaron en la década de los años 50 del siglo pasado a la cuenca del río Balsas, con la finalidad de obtener algunos ejemplares de la raza Xoloitzcuintle, empresa que algunos creyeron descabellada preguntándose: “de dónde van a sacar tantos xolos”.

Fueron las MVZ Irene Joyce B. y Graciela Gallegos, ambas profesoras eméritas de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y catedráticas de la carrera de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la misma UNAM, quienes inauguraron una pensión canina en Coyoacán con estos singulares inquilinos. Ellas los tuvieron a su cargo y les examinaron clínicamente, iniciando un control de vacunación y desparasitaciones. Es así como Lascie se encarga de documentar a estos ejemplares, llevando un estricto control sobre ellos, estableciendo los primeros registros de la raza Xoloitzcuintle y dejando de manifiesto la importancia de los registros para un mayor conocimiento de la genealogía de la raza. Un entusiasmo le llevó a impulsar en diferentes ocasiones la formación de algún club especializado de la raza. Desafortunadamente, Lascie se adelantó al Mictlán el 26 de septiembre de 1998, justamente durante el gran evento canófilo de ese año: Expo-Can. No tenemos duda de que a Lascie debe acompañarle el ejemplar “La Pelona”, la hembra Xoloitzcuintle Estándar que fuera dueña indiscutible del cariño de Lascie y quien además demostrara su calidad en diferentes exposiciones.

Don Óscar Jaloma Gamboa, contador de profesión y su inseparable esposa Socorro Romero, quien preparaba unos deliciosos pasteles, no solamente fueron unos entusiastas criadores de la variedad Estándar, sino una inconfundible pareja (él siempre con camisa a cuadros y saco; ella, de falda azul y blusa blanca) que llegaba con varios ejemplares a las exposiciones. Siempre dispuestos a proporcionar información sobre la raza y sus cuidados a quien se los solicitara. Sus ejemplares aportaron tamaño, dientes y temperamento a la raza. Sus ejemplares marcaron precedentes, ya que es un ejemplar de ellos quien por primera vez obtiene el premio de “Mejor de Exposición” durante un evento del Club de Perros de Trabajo, ya desaparecido. Ellos fueron los orgullosos propietarios del ejemplar que engalanó la portada de la revista “Mi Mascota” Vol. 1 No. 5 mayo 1984, el ejemplar Argos, que obtuviera diferentes títulos de belleza y posteriormente posaría para el calendario de una marca de alimentos en 1986 y que tenía como marco el estadio Azteca justo cuando se llevó a cabo el Campeonato Mundial de Fútbol en México. Tal vez usted recuerde que ellos eran los encargados de recibir inscripciones para los eventos de la FCM en la zona Norte de la ciudad de México. A don Óscar, un amante del Xoloitzcuintle y quien falleciera a principios de 2002, a las orillas del Chignahuapan, le esperaron sus magníficos ejemplares que ganaron mucho en pistas de show, “Argos” y “Atemoztli”, para ayudarle a atravesar el río Chignahuapan.

En el pasado mes de diciembre de 2010, con profunda tristeza recibimos la noticia de que nos había dejado don Rafael Giménez-Valdez, propietario del “Criadero Izcuintla”, un hombre excepcional que estuvo rodeado de anécdotas, un apasionado en todo lo que hacía. Se dicen muchas cosas de él, pero nosotros sólo podemos compartirles nuestra experiencia. En 1987 se llevó a cabo la primer Expo-Can en la ciudad de México, se realizó en un anexo que estaba a un costado del Auditorio Nacional, ahí hubo un Stand de la Raza Xoloitzcuintle el cual estuvo atendido por don Rafael Giménez y sus hijos. Fue en esas fechas que le escuchamos responder al comentario de una señora que dijo algo así como: “… qué feos perros…” la señora no había dado ni un paso cuando escucho de labios de don Rafael: “Fea usted, señora… ya se vio en un espejo?...”. Defendía al Xoloitzcuintle sin miramientos y sin importar de quien se tratase, como lo hacen los grandes, los que defienden sus convicciones y su pasión sin miedo.

Ya desde unos años antes don Rafael -como nosotros le decíamos- había presentado ejemplares excepcionales, entre ellos “Xochicalco del Olimpo”, quien muchas veces ganara “Mejor Cachorro B de Exposición”, y cómo olvidar a “Coatetelco del Olimpo”. Innumerables camadas criadas por Giménez-Valdez han dado dignos representantes de la canofilia mexicana en el extranjero.

Les compartiremos una anécdota muy personal, la cual sucedió a mediados de 2002, cuando coincidimos en una exposición y en la plática surgió el comentario sobre el Club de las Razas Mexicanas Xoloitzcuintle y Chihuahueño A.C., a lo cual él expresó: “Qué bueno que haya un club sobre la raza, les deseo mucho éxito, sólo que donde sí la cagaron fue juntándose con los de los chihuahueños…”. Así de franco, como siempre.

Una decisión personal le llevó a alejarse de las exposiciones por algún tiempo; de las exposiciones, que no de los perros, ya que él siguió criando y enviando cachorros al extranjero, que seguían ganando. Hace algún tiempo se reincorporaron a las exposiciones, sí, en plural, don Rafael y su hijo Fidel, que hacía no mucho tiempo había sido niño manejador y ahora traían consigo a sus nietos, una nueva generación. Ellos han logrado imponer una marca difícil: obtener dos años el reconocimiento al “Mejor Perro del Año”; felicidades, porque es el reflejo de mucho trabajo y -como dijimos-, de pasión por la raza.
Han existido otros grandes impulsores de la raza, como lo fueron el maestro Diego Rivera y Frida Kahlo (nacidos en 1886 y 1907 respectivamente). Algunos otros escritores, artistas plásticos como son Sergio y Humberto Peraza escultores. Rufino Tamayo, el maestro Toledo y Raúl Anguiano son tema aparte, ya que aunque también han sido amantes e impulsores de la raza, no están involucrados en la canofilia como tales.

No podemos dejar de mencionar al licenciado Jorge Hank Rhon, quien no solamente cría y posee Xoloitzcuintle, otro apasionado de la raza, sino imagine usted cuanto: el equipo fútbol de su propiedad se llama “Xoloitzcuintles de Tijuana” y la mascota obviamente es Xoloitzcuintle y que en el “Criadero Caliente” de su propiedad, se crían varias razas, a cual más de hermosas o exóticas, además de ser amante de los animales en general. Cómo olvidar al “Hermoso”, el ejemplar de tamaño estándar que obtuviera una gran cantidad de títulos de conformación dentro y fuera de México; incluso se colocó como “Mejor Cría Mexicana del Año” y también obtuvo títulos en obediencia, siempre magistralmente presentado por Ricardo Forastieri. No podemos olvidar a Roberto Álvarez quien ha criado ejemplares de la calidad de “Mis México”, entre muchos otros.

Aunque la intención es hablar sobre los criadores de Xoloitzcuintle, también hemos hecho un breve recorrido por ejemplares que han destacado en la canofilia, sobre todo aquellos que han participado en exposiciones, por lo que no podemos dejar de mencionar a los ejemplares de tamaño estándar “Yutzil (Rivera-Cortes)” y “Tecuani (Rivera-Cortes)” quienes nos brindaron muchas satisfacciones, aún recordamos el apoyo brindado por muchos de ustedes cuando “Tecuani” y Mario ocuparon el primer lugar del grupo 5 en la Mundial de México 1999, pero con ellos no sólo tuvimos satisfacciones en las pistas, o con sus hijos como “Tizoc”, que de la mano de Lupita Arena también subiera a podiums mundiales y ni qué decir de “Moctecuzoma”, también hijo de “Tecuani” y “Yutzil”, quien es padre del magnífico ejemplar “Tenango”, ese mismo con el que la familia Giménez-Valdez deja un reto muy importante a las nuevas generaciones, ya que ha logrado colocarlo como el Perro de México en dos ocasiones seguidas. Con nuestros xoloitzcuintles hemos pasado momentos inolvidables. No puedo dejar en el olvido a “Coqui-xe (Rivera Cortes)” ese miniatura que sacaba la casta cada vez que se presentaba y que era “el típico macho mexicano: chaparro y broncudo….”

Nos vemos obligados a regresar a la familia Giménez-Valdez, que en este pasado mes de febrero de 2011 recibieron el trofeo al “Mejor Perro del Año”. Don Rafael ha dejado un espacio muy difícil de llenar, sabemos de la responsabilidad que han dejado don Rafael, don Óscar y Lascie, primeramente en manos de los que convivimos con ellos, así como la familia Giménez Valdez, Fidel y de sus amigos Mario Cortes y Ana Rivera, con quienes siguiendo el ejemplo y aceptando el compromiso, estaremos en la mayor disposición de guiar y orientar a las nuevas generaciones, con la finalidad de transformar a propietarios en verdaderos criadores.